Como parte de mi trabajo de consultora de marketing, me gasto bastantes pelas en formarme, crecer y aprender de gente mucho más lista y ambiciosa que yo.
Bueno, pues imagíname con Víctor en una llamada de ventas, donde yo soy la potencial clienta de unos servicios digitales con bastante buena pinta.
Tanta buena pinta que estaba dispuesta a pagarles 5000€ después de un anuncio de instagram y una llamada.
A la hora de la sesión, estaba totalmente convencida, la verdad, si hubiera tenido en orden mi contabilidad le habría hecho la transferencia en la llamada.
Solo tenía una decisión que tomar:
Tenía que elegir entre un plan de 2500€ donde me enseñan la movida y yo la monto, y otro de 5000€ donde ellos te lo hacen todo.
El problema no es tanto el dinero, como la diferencia en los caminos:
¿Prefiero que me lo monten y activen todo en un mes, o prefiero aprenderlo y entenderlo yo mientras lo monto?
Normalmente soy autodidacta, elijo el aprender a pescar.
El problema es que si me aburre, lo abandono sin dudarlo.
Así que conociendo mi peligro de pagarlo y abandonarlo, debería ir a la segunda opción y beneficiarme de inmediato.
Víctor no entendía mi dilema.
¿Por qué no vas a querer montar esto y tenerlo en un mes, en lugar de tener que invertir todo el tiempo en hacerlo tú, potencialmente hacerlo mal y perder meses de trabajo?
Bueno, primero Víctor, querido, mi sentido crítico es un tipo duro y controlador.
Como norma general, no me fío de nada que no comprenda per-fec-ta-men-te.
Pero sobre todo, es porque como en toda decisión, ambas opciones tienen arcoiris y caca.
Tú trabajo es que decida en base a los brillis, mi trabajo es encontrar la caca y valorar si soporto el mal olor (y si no entiendes esta referencia, clic aquí)
Puedes decidir bien enfocándote en lo que ganas.
Pero puedes decidir mejor si entiendes a qué renuncias, y haces las paces con ello.
Si entiendes qué problemas vas a asumir por el camino, mejor que ilusionarte con en el destino y decir bah, ya lo resolveré si pasa algo malo.
Esto no es ser pesimista. Es que todas las opciones tienen caca.
Todas te van a regalar momentos de eye roll 🙄 y facepalm 🤦🏻♀️.
Absolutamente todas.
Ahora, ¿quieres que tu decisión te permita confiar más en tu capacidad de decidir?
¿Quieres que tu autoestima no dependa de si sale bien o si sale mal?
¿Quieres blindar tu autoestima contra malas decisiones?
Entonces necesitas decirte las verdades y comprometerte con las m*erdas.
No solo con el final bonito al que aspiras.
La mente infantil, decide mirando qué grado de bienestar le reporta la decisión.
La mente madura, decide mirando qué grado de malestar tendrá que soportar.
Y adquiere conscientemente el compromiso de soportarlo, siendo honesta con sus propias capacidades y limitaciones.
La mente madura elige los problemas que quiere afrontar, en lugar de buscar la opción que no le da problemas.
Esto puedes llevarlo a las personas, parejas, amigos, compañeros de piso...
Lo que hace que prefieras a unos u a otros no es solo tu grado de afinidad con sus luces, sino si lo que tienes que aguantarles, es más o menos soportable.
O SEA:
Valoras qué es tolerable, haces las paces con lo que no y te comprometes a aceptar lo que te incomoda, en los límites que has definido.
Todo eso ejercita tu madurez, compromiso, valores, coherencia... Y, como resultado, blinda tu autoestima.
EN RESUMEN:
Si te cuesta decidir, si te arrepientes de tus decisiones, si te bloqueas, si no confías en que tu capacidad de decidir bien….
1. Desenfócate de la foto final a la que aspiras.
2. Visualiza de manera honesta (o sea, ni inocentona, ni catastrofista) los problemas que acarrea cada decisión.
3. Elige conscientemente a cuáles te quieres enfrentar, según lo que conoces de ti, lo que puedes tolerar y lo que te quieras retar.
Eso te devuelve una madurez, responsabilidad, autoconocimiento y coherencia interna que sube la capacidad confiar en ti y, por tanto, la autoestima.
Independientemente de cómo resulte lo que decidas.
Sé feliz.

Hola, soy Claudia
Y hace unos años tenía una autoestima de m*erda que asfixiaba todos mi intentos por prosperar. Ni siquiera lo sabía. Ahora vivo alucinada por todo lo que pasa después de construir una buena autoestima, incluído mi sueño de vivir libre siendo consultora. Pero te lo cuento solo si te suscribes :)