Cuando tienes poca autoestima, decides todo bajo el paradigma de que no eres importante.
La mayoría de estas creencias están en la sombra. Actúan en tu mente sin que lo sepas.
Incluso puedes pensar conscientemente que eres todo lo contrario.
Já.
A veces dice más aquello con lo que rechazas identificarte, que lo que sí.
Total, que pensar que no eres importante, te predispone a ciertos comportamientos sociales rarunos.
Por un lado, estás muy libre de condicionamientos. Te libras de someterte a obligaciones sociales, porque internamente piensas:
Si no me presento en este cumpleaños no pasa nada, porque como no soy importante, nadie me echará de menos.
Esto seguramente no lo pienses con estas palabras, pero lo actúas.
Más bien tu cerebro argumentará todas las cosas malas que tiene ese plan, con pensamientos odiadores del tipo de:
Qué pereza la gente, son demasiadas horas, es muy lejos, no tengo libertad para volverme sin voy compartiendo coche, no tengo qué ponerme, no me gusta la comida que van a poner.
Y un montón de chorradas magnificadas que hacen que esté totalmente justificado que no te doblegues a la obligación social.
Cuando tienes más autoconocimiento y entiendes tus necesidades reales de socialización, esto no pasa.
Pero eso es otro tema.
El caso es que no sentirte importante, te da una especie de carta blanca de libertad: como no soy parte de, no tengo que obedecer a.
Y puedo escaquearme.
A mi me ha servido durante muchos años ese patrón, hasta que lo he visto.
Porque cuando no tienes esa autoestima para ser honesta con tus necesidades reales, y tampoco te sientes importante, tienes una carta blanca de huida permanente:
Puedo no ir, o marcharme pronto, porque total, a nadie le va a importar y yo tampoco sé lo que necesito.
A mi esta actitud me ha hecho perderme eventos importantes.
He tenido que llegar al punto de decepcionar a alguna persona muy querida (y, peor aun, notarlo sin que me lo digan), para darme cuenta de que hay mucha gente a la que sí le importa si voy o no voy.
Pero incluso si a nadie le importara, lo que ocurre cuando desarrollas tu autoestima es que desarrollas el sentido del derecho a estar ahí.
Tienes derecho a estar.
Sin una excusa, un rol, una aportación, una razón…
Simplemente tienes derecho a estar, porque sí importa que estés.
A otros, da igual, si decides que te importa A TI.
Tienes derecho a vivir las experiencias que quieres vivir.
Y, desde luego, hay una diferencia cuando estás y cuando no.
Y, desde luego, los demás sí notan cuando faltas. Al menos, algunos lo notarán.
Y eso no significa que no vayan a continuar sin ti.
Pero, seguramente, prefieren continuar contigo.
Entre el te necesito, o el no te necesito, está el te prefiero, que es mucho más sano.
Y entre el te necesito o te prefiero, está el ¿qué quiero yo?.
Tu derecho a vivir lo que elijas, sin que nadie te dé el permiso o la validación.
Y te he puesto el ejemplo del escapismo, pero seguro que te batallas con tu falta de importancia en otros muchos terrenos: en la responsabilidad de atender a otros, tu batalla contra la tele o el móvil, tu disonancia sobre si comerte o no otro trozo de dulce…
Da igual lo que termines haciendo, siempre que antes hayas respondido a esta pregunta:
¿Lo hago porque me importo, o porque no?
Sé feliz

Hola, soy Claudia
Y hace unos años tenía una autoestima de m*erda que asfixiaba todos mi intentos por prosperar. Ni siquiera lo sabía. Ahora vivo alucinada por todo lo que pasa después de construir una buena autoestima, incluído mi sueño de vivir libre siendo consultora. Pero te lo cuento solo si te suscribes :)