Un día estaba en terapia quejándome. Quería darle a alguien las llaves del coche de mi vida, poder delegar los días que estoy más cansada.
Cansada de hacerlo todo yo, era la expresión que repetía.
Así que mi psicóloga me hizo una pregunta:
- Tú, a ti misma, ¿cómo te definirías? ¿Qué dices de ti como persona?
- Pues.... Siempre digo de mi que soy una persona bastante fuerte e independiente, desde siempre.
Ella se rió:
- ¿Y has pensado que eso en realidad no sean rasgos de tu personalidad? Sino, a lo mejor, habilidades que has adquirido por las cosas que te han pasado.
- Mmmmhhhmmmm... ¿Y qué me quieres decir con eso?
- Pues que si SER fuerte e independiente son rasgos de tu personalidad, lo tienes que SER siempre. Y es como te presentas a los demás. Eso provoca que la gente se despreocupe de ti, como es lógico. Porque tú no paras de demostrar que puedes sola, ¿no? El problema es que eso te lleva a tener que ser cada vez más fuerte e independiente, porque... ¿Quién va a ofrecerte ayuda, si parece que no la necesitas?
Esto es un ejemplo de lo que yo llamo: una trampa de narrativa.
Te cuento.
La narrativa es eso que te cuentas sobre algo.
Son los datos, los detalles, la información en que eliges fijarte, y también aquella que eliges ignorar, para construir tu historia.
Los políticos son buenísimos manipulando la narrativa; siempre son los otros.
Pero ¿sabes a quién le influye un huevo y medio la narrativa?
A tu autoestima.
La narrativa son las historias que te cuentas sobre:
Lo que te ha pasado
Algo que has hecho
Algo que te han hecho
A qué puedes aspirar, qué es para ti.
Qué nunca podrás conseguir, qué ni siquiera intentar.
Y mil cosas más.
No es lo mismo decir, soy pobre que decir estoy temporalmente sin dinero, aunque ambas sean verdad.
No es solo una cuestión de ser optimista o pesimista.
Elegir una u otra narrativa, es una decisión sobre tu situación vital.
Una es parte de tu personalidad, de tu historia, de tus límites inamovibles.
La otra es un estado transitorio, que indica que estás rumbo a una cosa diferente.
Como tener agujetas.
Así que no, aunque expliquen lo mismo, no es lo mismo decir:
Soy ansioso vs. tengo ansiedad.
Soy vago vs. esto no me motiva.
Soy malo vs. aún estoy aprendiendo.
Soy pobre vs. estoy intentando hacer dinero.
Soy fuerte vs. me siento fuerte ahora
Pero lo que más me gusta de la narrativa es que es de naturaleza cuántica:
A la narrativa interna, la que crea tu autoestima, a esa no le afecta el tiempo:
Puedes modificar tu narrativa sobre lo que te pasó en cualquier momento.
Y eso modifica tu experiencia del pasado y tus previsiones para el futuro.
¿Cómorl?
Pues porque hacia el pasado, sirve para procesar e integrar lo que te ha sucedido de manera más sana o positiva.
Y hacia el futuro, sienta una referencia, un precedente, un qué esperar la próxima vez, que te perjudica o beneficia.
Así es como tu narrativa interna se convierte en un pronóstico del futuro, además de una explicación del pasado.
Lo que la psicología llama profecías autocumplidas, que no es más que coherencia entre tus expectativas y tus acciones, en base a tu narrativa.
La narrativa del pasado marca la expectativas para el futuro.
Y las expectativas harán que actúes hacia un futuro coherente con ellas.
Recuperemos el ejemplo de ser pobre vs. estar intentando hacer dinero.
Si eres pobre, entendemos que no estás esperando tener ningún dinero para mover. ¿Es coherente ponerte a estudiar contabilidad o finanzas? No. Seguramente entonces no llegues nunca a entender cómo funciona el dinero, ni cómo generarlo. Ergo, seguirás pobre.
Profecía autocumplida.
En cambio, si estás temporalmente sin dinero o intentando hacer dinero, prevés que en algún momento necesitarás saber gestionarlo, moverlo, invertirlo…
Con esa expectativa, sí es coherente prepararte estudiando contabilidad o finanzas. Y, al hacerlo, seguramente te topes con métodos para generar dinero.
Que te llevarán, eventualmente, a tenerlo.
Profecía autocomplida.
La narrativa es CRUCIAL para la autoestima, porque la autoestima se formula en dos partes:
La creencia de que mereces lo que deseas.
La confianza en que tienes las capacidades para conseguirlo, o al menos, para intentarlo.
Y ambas tienen una materia prima de pura narrativa.
Así que piénsalo así:
Cada adjetivo que introduces detrás de la frase, YO SOY, alegra o deprime tu autoestima.
Decir soy o decir estoy, aumenta o reduce tus probabilidades.
Y, por cierto, hace que los demás respondan en consecuencia. Para bien o para mal.
Así que esta semana te invito a observar tu narrativa.
Especialmente allí donde te quejas.
A ver dónde te pillas tus propias trampas.
Sé feliz.
P.D.
Escuché decir muy lúcidamente la actriz española Ana Milán: Las mujeres fuertes son las que necesitan ser tratadas con la mayor delicadeza. Así que esta semana también te invito a preguntarle a tu amiga la fuerte con qué necesita ayuda. Ya te adelanto que como Judas te negará tres veces. Tú, que ya sabes esto de la narrativa, pregúntale cuatro, o vuelve mañana.

Hola, soy Claudia
Y hace unos años tenía una autoestima de m*erda que asfixiaba todos mi intentos por prosperar. Ni siquiera lo sabía. Ahora vivo alucinada por todo lo que pasa después de construir una buena autoestima, incluído mi sueño de vivir libre siendo consultora. Pero te lo cuento solo si te suscribes :)