Odio el concepto de desarrollo personal.
A ver, primero, ¿qué es desarrollarse? ¿Qué desarrollas?
Segundo, ¿hacia qué te desarrollas? ¿Qué aspiras a convertirte?
Tercero, ¿Hay un fin? ¿Un premio? ¿Te ponen la pegatina verde? ¿Se acaba alguna vez?
Luego están LAS CORRIENTES.
Están los monjes-guerreros de la libertad financiera, ya sabes:
Levántate a las 5 am, medita, escribe tu diario de manifestación, trabaja en tu start-up, ve al gimnasio, dúchate en frío, ayuna hasta el almuerzo, no te quejes, ten claros tus valores, no cambies de opinión con frecuencia y sé una persona de alto valor, o serás un débil. Ah y, por supuesto, escribe tres cosas por las que estás agradecido al acabar el día.
Como por acabar el día.
Luego está el estilo trovadores del Mr. Wonderful. Sí, los de las frasecitas y la psicología positiva:
Sonríe a cada día porque cada día hay un motivo para sonreír.
¡Si crees que puedes, puedes!
Cuando vengan nubes, ¡cántale a la lluvia!
Y otras formas de positividad tóxica que encuentras en tazas y en reels de Instagram.
Tenemos también a los estoicos. Ya sabes, los inafectados, que explicándote la lógica del sufrimiento en griego antiguo esperan que ya no sufras mucho por nada.
Y mis favoritos, los manifestadores cuánticos, que te empoderan a crear tu realidad, pero también te dicen que todo lo malo que te pasa lo has atraído con tus pensamientos de baja frecuencia.
Así que, en realidad, tus m*erda de realidad, es tu culpa.
Gracias.
No sigo que me desbordo.
El problema que tienen casi todas las corrientes de filosofía y desarrollo personal, es que crean un aspiracional.
Ponen un estándar bien alto al que sólo llegas si sigues perfeccionándote, mejorándote, cambiándote, comprando sus libros.
Nunca aceptándote. Conociéndote. Amándote.
Que esté bien ser como eres… ¡¡Blasfemia!!
Por eso tanto contenido de desarrollo personal me parece vacío. Si el cambio no viene de quererte, sino de odiarte, no me aporta, lo siento.
Porque a mi la vida me ha enseñado que el camino a una mayor autoestima y, por tanto, al contento interior, no es exigirme ser más mejor, sino permitirme ser quien soy.
De ahí si sale motivación para mejorar, pero porque tú misma obtienes vitalidad de retarte, no porque tengas que llegar a nada impuesto por nadie.
Y ojo, se escribe permitirme, pero se lee 30 años de liarme, conocerme, aprender a celebrarme, darme crédito por mi camino, aceptar las m*erdas que voy a arrastrar siempre, deshacerme de la indefensión aprendida, reemplazar mis creencias limitantes… Etc. Etc. Etc.
Todo lo cual deriva en más autoestima.
Y más autoestima, más contento vital (otro día hablamos de por qué lo llamo contento vital y no felicidad).
Que es a donde debería llevarte el mundo del desarrollo personal, en lugar de a un ideal inalcanzable.
¿Lo ves?
Y sí, también creo en cambiarme cuando ha sido necesario, pero no por llegar al aspiracional de nadie, sino por vivir con tu ser auténtico más hacia fuera.
Para lo cual después de quererte, necesitas retarte.
Sí a cambiar, pero para quitar capas de cosas ajenas que ocultan quién eres realmente.
No para llegar al ideal de nadie.
ESO es el verdadero desarrollo personal: el que conduce a tener más ganas de apreciarte, no a machacarte cada día que no te levantas a las 5am.
Sé feliz.
P.D.
Conste en acta que yo misma he usado todas las herramientas de desarrollo personal que listo arriba. No las desestimo, para nada, pero invito a tomarlas como un medio, no como fin en si mismo: que el fin no sea ser más estoico, sino usar las enseñanzas del estoicismo para ser un tú más libre. Del estoicismo, o de cualquier corriente que a ti te lleve ahí.

Hola, soy Claudia
Y hace unos años tenía una autoestima de m*erda que asfixiaba todos mi intentos por prosperar. Ni siquiera lo sabía. Ahora vivo alucinada por todo lo que pasa después de construir una buena autoestima, incluído mi sueño de vivir libre siendo consultora. Pero te lo cuento solo si te suscribes :)