Si no tienes vagina y no has ido al ginecólogo, seguramente no sepas que los ginecólogos utilizan un instrumento de tortura llamado espéculo vaginal.
Es como una pinza de plástico o metal, frío y rígido, que te introducen entre las piernas.
Piernas que tú debes mantener abiertas sobre otros apoya-pies metálicos en la postura más vulnerable de tu vida, y finges que está todo bien.
El señor o la señora ginecólogos, entonces, te dicen algo como:
Tranquila, esto no duele, relájate, solo está frío…
Que es algo que no haría falta decir si no doliera, no estuvieras tensa, y no estuviera helado, por lo cual que te lo diga causa el efecto totalmente opuesto en tu tranquilidad.
Y te lo dice justo antes de introducirte el bicho y de que escuches: raca raca raca raca, sonido que indica que lo están abriendo para abrir el canal vaginal y meter un bastón de algodón para cogerte una muestra.
El 100% de las mujeres que han leído esto acaban de escuchar el raca raca y han tenido un escalofrío, y seguramente náuseas.
Estoy contigo, amiga.
A los hombres, os lo podéis imaginar y empatizar ligeramente con la experiencia del bastoncillo.
Bueno, pues la gracia es que el bicho, la movida esta, el espéculo vaginal, no ha cambiado desde el siglo XIX.
Hasta que dos mozas holandesas han dicho:
Oigan, señores médicos, esto hay que mirarlo. ¿Y si lo hacemos más amigable con la anatomía femenina y con un aspecto que no te ponga en lucha o huída solo de verlo?
Así que han diseñado un nuevo bicho, con un material blandito, una forma similar a cosas familiares como un tampón, y con una apertura en forma de flor de Lirio, que no hace raca raca.
¿Y por qué te cuento esto?
Porque la noticia en sí ya es grandiosa.
Pero lo más alucinante es que el bicho no se haya revisado en 180 años desde que se empezó a usar.
Ciento.
Ochenta.
Malditos.
Años.
¿Cuántos médicos, ingenieros, diseñadores han visto la m*erda esa y han dicho bueno, pero si no duele, sólo está frío, tranquila…?
CUÁNTOS, ¿EH? ¿CUÁNTOS?
Pero es que eso es lo que hacemos los humanos, acomodarnos alrededor de las cosas que nos molestan, lo justo para ser irritantes, pero no lo suficiente como para hacer algo al respecto.
La baja autoestima se comporta igual.
Te dice: eh, si, esto es incómodo, pero mira este nuevo vídeo de YouTube de esta persona que siempre te divierte y finjamos demencia.
Y así navegas por las situaciones que te rebajan, esperando que pasen rápido y puedas olvidarlo con lo siguiente.
Y te piensas que eso lo has gestionado.
Pues lamento ser yo la que te lo diga, pero no confundas la alta autoestima con ser imperturbable.
La buena gestión de tus emociones y necesidades con vivir inafectado.
No.
La alta autoestima, de verdad, se toma la molestia de guerrear siempre que ve la oportunidad de evitarte tener que volver a pasar por situaciones que te dañan, te deshonran o rebajan tu dignidad.
Y guerrea con la suficiente contundencia como para que no te quedes en simples protestas sin acción, amenazas que no cumples o intentos flojuchos que no llevarán a nada.
La buena autoestima se molesta y se moviliza, porque intenta que no tengas que volver a pasar por esa incomodidad otra vez.
¿O si se te resbala el niño en la bañera, no vas corriendo a comprar unas siliconas de esas con figuras de animales para que no vuelva a pasarle?
El amor, se molesta.
La pasividad es lo contrario al amor.
Para ti o para los demás.
Así que la próxima vez que te descubras diciéndote que eso no no es nada o que no merece la pena…
Si te vuelves a ver sin la autoestima suficiente para exigir algo mejor e ir hasta el final con las consecuencias…
Piensa que estás aceptando que te metan un espéculo del siglo XIX entre las piernas.
Y haciendo tú misma el raca raca.
Sé feliz.

Hola, soy Claudia
Y hace unos años tenía una autoestima de m*erda que asfixiaba todos mi intentos por prosperar. Ni siquiera lo sabía. Ahora vivo alucinada por todo lo que pasa después de construir una buena autoestima, incluído mi sueño de vivir libre siendo consultora. Pero te lo cuento solo si te suscribes :)