Tú, Leonardo da Vinci y el héroe del monopatín...

Cada día me me levanto, trabajo un rato, me hago un café para llevar y voy a darles un paseo a mis perros.

Hoy he salido al paseo con un libro que me compré de segunda mano.

Se llama: Las grandes mentes no piensan igual.

Te explica muy brevemente el proceso creativo y diferenciador de grandes personajes de la historia en cine, literatura, moda etc.

Como en otros libros de segunda mano, este trae de regalo varias anotaciones de dueña anterior, que me divierte mucho leer para saber qué le llamó la atención a esta desconocida.

Pero este libro trae, además, un marcapáginas que fue abandonado dentro.

Y este marcapáginas me llamó la atención:

En la parte de arriba del rectángulo, se lee: Skate Hero, Ignacio Echeverría Miralles de Imperial.

Debajo, un texto explicativo:

Ignacio era una chaval que intervino en el atentado terrorista de Londres de 2017, para tratar de proteger a las personas que iban a ser agredidas, con la única arma que llevaba encima en ese momento: su monopatín.

En el reverso del marcapáginas, se lee una oración a Dios.

Porque este chico era cristiano y el marcapáginas también.

Aquí apaga por favor tus prejuicios anti-religiosos, que sino no vas a poder disfrutar de la lección de autoestima

Total, que en la oración del marcapáginas pone que fueron sus valores cristianos los que le llevaron a dar su vida por otras personas, y que con sus fuertes valores este chico representa un ejemplo para todo el mundo, especialmente para otros jóvenes.

Ya viene la parte de la autoestima, espera.

Lo curioso, es que yo estoy aquí caminando por el campo remoto en el que he elegido vivir, leyendo un libro sobre grandes genios de la historia que eligieron entregar su todo a su arte, leyendo un marcapáginas sobre una persona que eligió entregar su todo a sus valores.

Y entre estas tres historias, veo una clara conexión:

Una forma suprema de respeto.

  • En el chico skater, en forma de respeto a Dios y a sus valores.

  • En los grandes genios del arte, en forma de respeto a su creatividad, a sus dones y a su autoexpresión.

  • Y en mí, que camino cada mañana por donde deseo caminar, en forma de respeto a mis necesidades, a mis aspiraciones y a mi bienestar.

La cuestión es que sin una forma suprema de respeto hacia lo que a ti te importa, no hay autoestima.

Cada vez que te faltas el respeto, pierdes autoestima.

Pero ojo, que faltarse al respeto no es llamarse tonto, son otras cosas.

  • Hablarse tan mal que te desmotivas antes de hacer algo, es faltarse al respeto.

  • No permitirte sentirte como te sientes, porque no te gusta, es faltarse al respeto.

  • Elegir cosas que contrarían tu bienestar o tus aspiraciones, es faltarse al respeto.

  • Aceptar ir en contra de tus valores o de tus creencias, es faltarse al respeto.

Y cada vez que faltas a cualquiera de estas cosas, pierdes a autoestima.

Y cada vez que las honras, la ganas.

Piensa en grandes producciones como Game of Thrones*, Star Wars* (y especialmente Andor), El Señor de los Anillos, o Películas distópicas y macroproducciones sobre guerra y supervivencia, como Avatar o Dune.

En mi opinión, en parte triunfan porque nos conectan con escenarios donde vemos en acción esos códigos de autoexpresión que tan desesperadamente estamos buscando.

Casi todos los buenos en esas producciones se mueven por motivaciones loables, como la supervivencia de todos, la pertenencia, el honor o la actitud de servicio.

Todos ellos valores tradicionales sí, pero que nos marcan un camino claro, confiable y que sabemos que merece la pena para nuestra experiencia humana.

Todos ellos caminos que estamos buscando desesperadamente como sociedad.

Ojo, que con esto no estoy defendiendo la vuelta a la época oscura de la religión.

Pero se encuentra una gran cantidad de autoestima en actitudes como dar tu palabra, honrar un compromiso, poder interdepender para sobrevivir, ser amable y tener un papel útil dentro de una pequeña comunidad.

Todos ellos valores y actitudes basados y fundamentados en el respeto.

Y ni nos hace falta una crisis nuclear, ni recuperar los roles de género de los años 50 para traer de vuelta estos valores.

Tú y yo los podemos empezar a vivir ya, sin restarnos libertades.

Si tú colocas el respeto a ti y a los demás en el centro y lo ejercitas incansablemente.

Si yo coloco el respeto a mi y a los demás en el centro y lo ejercito incansablemente.

Independientemente de si alguien te ve o te juzga, o de si nadie se entera.

Esa actitud de respeto devuelve a tu vida una solidez, una guía, un algo que te sostiene… En definitiva, una poderosa autoestima.

No me importa si ese grado de respeto lo obtienes del cristianismo, el budismo, te lo inspiran tus padres, tus abuelos, tus hijos, unas series, o tú a ti mismo.

Lo que marcará la diferencia para tu autoestima es que lo encuentres y priorices las actitudes que lo refuerzan.

Porque todo lo que construyas desde el respeto, solo puede mejorar tu autoestima.

Sé feliz.

Hola, soy Claudia

Y hace unos años tenía una autoestima de m*erda que asfixiaba todos mi intentos por prosperar. Ni siquiera lo sabía. Ahora vivo alucinada por todo lo que pasa después de construir una buena autoestima, incluído mi sueño de vivir libre siendo consultora. Pero te lo cuento solo si te suscribes :)