¿Cómo sabes si tus relaciones apoyan tu autoestima?

El primer síntoma es que puedes dejar de mentir.

Poder decir la verdad es una de las primeras expresiones de tu buena autoestima.

Te pongo un caso:

Yo antes usaba mentirijillas, mucho.

No en plan chungo, pero si para salirme de planes, para excusarme de no ir a cumpleaños, fiestas, vacaciones…

Me duele la cabeza, tengo la regla, tengo trabajo, me ha pedido ayuda no sé quién y tengo que hacerlo…

Tú también lo haces, ¿a que sí?

No es porque no me guste socializar. Siempre he tenido facilidad para integrarme en grupos de amigos.

Se me da bien llegar, preguntar, escuchar y elegir responder solo a aquellas partes en las que cuadramos. Eso genera afinidad, pero no necesariamente es afinidad.

Es inteligencia social.

Bueno, pues he tenido decenas de grupos. Pero siempre he acabado por desvanecerme: irme la primera, silenciar los chats, hacer ghosting…

¿Por qué me comportaba así? Porque yo no puedo decirte a ti una verdad que no me digo a mi.

¿Cómo te voy a decir que (insconscientemente) he provocado una afinidad contigo por miedo a no tener afinidad contigo?

Pues mira, este mes he tenido una prueba muy real de la vida y he visto cuánto ha cambiado eso.

Porque ha sido duro y he tenido que pedir mucha, mucha ayuda.

Y, ¿sabes qué he descubierto?

Que toda persona a la que le he pedido ayuda, me ha ayudado.

SHOCKING.

Desde una vecina hasta un cliente, pasando por mi familia y amigos.

ESA es una pista de que tienes un entorno sano:

Que ya no es un entorno, es una red.

En un entorno hay gente.

En una red hay apoyo.

Y, ¿sabes qué? No hay nadie en esa red a quien no pudiera pedirle un favor o contarle un secreto.

Pedir un favor o contar un secreto, dos buenas medidas de calidad de las personas que te rodean.

Que te apoyen más de lo que te cuestionan o reprochan.

¿Qué ha cambiado?

¿Qué hace la autoestima para mejorar estas relaciones?

Acerca las que son cómodas y seguras, aleja las que son forzadas o implican “gestión”.

Dejas de buscar adaptarte.

Dejas de buscar afinidad.

El foco pasa de cómo te sientes conmigo a cómo me siento contigo.

Simplemente soy, eres y cuadramos o no.

Una buena autoestima te da la valentía (y la simpleza) de ser tú mismo: acepta la posibilidad de caer mal, y no pensar que hay algo malo en ti por ello.

Una buena autoestima te entrega el poder de ser sincero contigo y con el otro.

Porque la mentira no es maldad, es baja autoestima.

Lo repito.

La mentira no es maldad, es baja autoestima.

De la sana autoestima nace el alineamiento que sanea tu entorno.

Si no me cuadras, no me excuso, no lo disculpo, no digo “bueno, si…” para evitar la incomodidad nacida de un claro “no”.

Si me presionas para hacer o decir algo que no quiero, no me excuso: me atrevo a protegerme.

Y es un efecto en cascada: cuanto más favorable es tu entorno, más desentona la gente que no lo es.

¿Quién te chiva esta información? Dos sistemas de comunicación que tienes de serie:

  • Tus emociones: quien es bueno para ti, te traerá alegría y libertad de expresión. Si las emociones son “pesadas”, cantan. Mejor desistir, sin rencores.

  • Tu sistema nervioso: si te sientes relajada y expresiva, o si estás tensa, retractiva, controlando lo que dices o yéndote y continuando la conversación en tu mente después porque no te pudiste expresar.

La mejor alegoría de las relaciones para mi es un autobús:

Tú conduces, y tras de ti hay plazas limitadas: Algunos más lejos del conductor, otros más cerca. Cuánto más cerca, más intimidad y confianza. Cuánto más lejos, menor es el coste de mantenimiento, también menor el contacto.

Pero en ningún caso debe subir a ese autobús quien oscurezca la atmósfera.

¿A quién de tu entorno no puedes pedirle un favor o contarle un secreto?

A esos mándalos al fondo.

O bájalos entre Murcia y Alicante.

Porque si expresión es lo contrario de la depresión... ¿Como va a sostenerte un entorno que no te apoya en ser tú?

Al expresarte libremente, repeles lo que no es para ti, pero también atraes lo que sí.

Eso hace por ti una buena autoestima, y así lo reflejan tu sinceridad, tu expresividad y tu red de apoyo.

Sé feliz

Hola, soy Claudia

Y hace unos años tenía una autoestima de m*erda que asfixiaba todos mi intentos por prosperar. Ni siquiera lo sabía. Ahora vivo alucinada por todo lo que pasa después de construir una buena autoestima, incluído mi sueño de vivir libre siendo consultora. Pero te lo cuento solo si te suscribes :)