Prueba esto para salir de un atasco personal CATASTRÓFICO

¿Te ha pasado esto alguna vez?

Cuando piensas en tus deseos y aspiraciones, en el lugar hacia donde quieres ir, te genera desasosiego. Pena. Desesperanza.

Esa esperanza, la sola idea de sentirla siquiera, es simplemente insoportable.

Cuando quien eres, y en quien te quieres convertir, están tan lejos que cualquier acto de amor por ti se aborta rápido, porque no será suficiente para llevarte allí.

Muchas atravesamos periodos así, especialmente cuando hemos concatenado decisiones intensas, hábitos dañinos o cambios bruscos que nos descolocan.

Entonces, ¿qué podemos hacer, cuando sabemos que tenemos un problema de autoestima, pero no cómo salir de ahí?

La palabra clave aquí es: pequeñas victorias.

Yo veo la autoestima como un arte que se desarrolla a lo largo del tiempo, con práctica.

¿No empezarías a practicar Judo pegándote con un cinturón negro no?

Como cuando te apuntas al gimnasio por primera vez, y te da vergüenza verte rodeado de gente que ya está muy desarrollada.

Pero, piénsalo, ¿No te parece ridículo hacer esa comparación?

Empezar comparando tu comienzo con la maestría de alguien que lleva años practicando...

Desactiva inmediatamente tus ganas, tu sensación de eficacia personal y tu fe en ti.

¿Cómo te va a dejar esa mente intentar nada?

La clave es esta: aceptar donde estás, y aplicar la regla del 1%:

Una mejora del 1% cada día, sostenida a lo largo de los días, te llevará más lejos que tratar de alcanzar el 100% de golpe.

Traducido a la autoestima, ¿cómo se hace eso?

Te pongo un ejemplo:

Tengo varias amigas que están atravesando períodos de resaca de grandes sacudidas emocionales en su vida. Especialmente con el tema del trabajo, se sienten muy atascadas.

Cuando piensan en moverse profesionalmente, la mente va directa a proponer ideas: me apunto a esto, estudio aquello, busco en LinkedIn qué otras ofertas hay…

Van directas a resolver los efectos del problema. Y, como no pueden, porque nada les parece “para ellas”, se deprimen más.

¿Sabes cuál sería una mejora del 1% en este caso?

A veces es algo tan pequeño como prepararte una buena comida.

O darte un paseo.

O sentarte a leer.

Sería distinto al resto de días que has pasado atrapada en el móvil viendo reels de Instagram y pensando en todo lo que los demás están haciendo y tú no.

¿Verdad?

La mejora del 1%, significa:

Puedo hacer algo hoy, que sea un pelin diferente a mi “peor estado posible”, pero que no me requiera un gran esfuerzo. Que me recuerde que puedo hacer algunas cosas, aunque no tengan nada que ver con el problema principal.

Porque esa es la clave: a veces no se puede abordar el problema directamente, sino que hay que empezar abordando las condiciones que lo rodean.

Mira, yo estoy empezando un huerto con unas amigas. Cuando plante algo, y no me salga, ¿crees que voy a pensar en que la planta no está bien?

No. Lo primero que voy a mirar son las condiciones: el suelo, el agua, las plagas, mis skills… Y, si todo eso falla, valoraré si le pasa algo a la planta.

Porque la planta será la consecuencia de las condiciones y los tomates serán la consecuencia de las condiciones, más que de la planta.

Hago lo mismo con el gimnasio. Quiero volver a estar tan en forma como hace 4 años, cuando entrenaba 4 días a la semana. Pero me cuesta mucho hacer la rutina, y ver lo lejos que estoy de donde estaba, me desanima.

Así que, ¿sabes cual es mi mejora del 1%? Ir un día a la semana. Y seguir yendo.

No tener mejor culo, estar más fuerte, correr más rápido... No. Seguir yendo.

Lo demás, serán las consecuencias de seguir yendo, pero no pueden ser mis objetivos cuando mis condiciones han cambiado tanto.

Y es que muchas veces un problema enquistado no se desatasca desde la visión del problema, sino con la mejora de las condiciones que lo rodean.

¿Quién puede soportar la presión de tener que decidir a qué trabajo comprometer tu vida, cuando apenas puede sobrevivir a los mínimos que le pide el día?

Necesitas pequeñas demostraciones de autoestima para construir autoestima. Y necesitas verlas, y celebrarlas.

No es baladí que hoy hayas te hayas nutrido bien, como no es nimio que una semilla asome por primera vez sobre la tierra.

Las pequeñas demostraciones de eficacia personal van construyendo la base de la autoestima. Estiran tus límites, sin romperlos.

Quizá esto es una opinión impopular, pero a veces el enfoque es bajar tus estándares y ambiciones tanto, tanto, que responder por fin un WhatsApp, no comprarte esas patatas o irte a dormir pronto... Son toda una victoria.

Piensa que cambiar el rumbo de un barco requiere el máximo esfuerzo. Así que es importante que te concedas crédito de cuando has hecho ese 1%, y celebrarlo.

Poniéndole conciencia, avanzarás más rápido.

Desde ahí, empezarás a construir en la realidad. Y ganarás en el proceso la autoestima necesaria para desenmarañar el problema, con mucho menos esfuerzo.

Y sí, puede ser doloroso reconocer lo abajo que estás. Sentir el peso de la tierra, como lo siente una semilla cuando debe empezar a crear su vida.

Pero aceptar una experiencia negativa es, intrínsecamente, una experiencia positiva. Te permite salir de tu mente y avanzar desde la realidad, en la realidad.

Demuéstrate a ti misma que puedes mejorar las condiciones de alrededor, y la autoestima te seguirá como la alegría sigue a la mente iluminada, en ese antiguo adagio budista.

Sé feliz.

Hola, soy Claudia

Y hace unos años tenía una autoestima de m*erda que asfixiaba todos mi intentos por prosperar. Ni siquiera lo sabía. Ahora vivo alucinada por todo lo que pasa después de construir una buena autoestima, incluído mi sueño de vivir libre siendo consultora. Pero te lo cuento solo si te suscribes :)